Estas
tardes de otoño son terribles, le entra
a uno una modorra que acaba degenerando en sueño
y cuando abres el ojo y miras el reloj recuerdas.... "¡¡Andá!!,
si yo tenía cosas que hacer!!", te
levantas, te restriegas la mirada y te pones a
lo tuyo, que es ver a tu equipo preferido jugar
al fútbol. Otros lo sienten de otra manera....Se
visten de corto, salen en tierno trotecillo a jugar
y se llenan de modorrilla, que si bien no les hace
perder la conciencia, les lleva a no verlas venir
en el campo. Unos salen a la calle, y en un instante
se colocan en la banda. Los otros, probablemente,
necesitaron de alguien que les recordara que no
era hora de dormir y que habían de despertar.
En ésas que unos y otros se encuentras y
comienza lo bueno.
¿Que cómo era hasta entonces? Pues a
mi me contaron que se perdía uno a cero, por
que a uno de los azules, en pleno bostezo, le dio por
pegar un tremendo boleón que en vez de ir "pa'lla" vino "pa'ca"
y se coló donde no debía. Pero me da
lo mismo. En ese instante todos estábamos durmiendo.
Pitó, el colegiado, que me dijeron que había
dejado el pijama gris de la primera parte cambiandolo
por la camiseta rojo pasión de las grandes ocasiones,
y todo el mundo despertó. Despertaron los amarillos
del Vadillos, que se preguntaban si esos de enfrente
habrían tomado café. Despertaron los
azules, pero eso ya lo he dicho, y despertó todo
el que miraba el partido animando con fuerza e insistencia.
Tal era el grado de actividad que se manifestaba que
los azules adelgazaron la defensa y poblaron el medio
del campo con un Edu que ocupó la media punta.
Y no es que lo diga yo, es que lo dijo todo el mundo.
Ahí se comenzó a ganar el partido.
Tenían los Burgaleses un central de pelo largo
con su camiseta cargada de un simbólico número
cuatro. Animaba y gritaba. "Vamos Vadillos",
y éste, que era gritón, algo sospechaba
cuando le gritaba a su entrenador.
"¡¡¡¡ Algo pasa !!!!".
Pues claro que algo pasaba.... que los sobraba uno
y los estaba haciendo cisco (
incluyo un enlace aclaratorio a la Wikipedia, que uno
ya va siendo mayor e igual se me escapa algún
arcaicismo). Y cosa fue de aprovecharlo, por que a
poco marcó Álvaro Gibaja el primero de
los Norteños aprovechando un buen lío
en el área rival. Abrazos y parabienes y un
entrenador Norteño que le decía a Rubén
que esa tarde iba a marcar como si lo hubiera visto
en su arcano. ¡¡Vaya previsión !!,
de lejos se veía el gol prometido por la ensalada
de ocasiones de marcarlo que nos estábamos sirviendo.
Comentando estábamos que qué bien venía
una siesta al cuerpo algunas veces cuando Rubén...
sí, el de antes, el que se apellida Peña.
entra en el área y al regatear recibe una patada
que se oyó hasta en Arévalo y el árbitro,
que tiene buen oído y mejor vista, percibió
señalando en ese mismo instante al que llaman
el "punto fatídico". Justo en ese
instante el infractor y su entrenador decidieron autoexpulsarse
cosa que como es normal, consiguieron. Uno de ellos
del cabreo y como rúbrica a su iracunda actuación
nos jo*** un banquillo. Ya veremos por donde le sale
el mal humor por que el Ayuntamiento esto lo cobra
a base de bien. Precedentes hay. Pues eso... que penalti
y gol de Rubén. 2-1.
Siguió el partido y dos goles más. Uno
de Edu a pase de Rubén (Peña) y otro
de Rodrigo a pase de Peña (Rubén). No
voy a deciros quienes jugaron ayer un partido de sobresaliente
que ya os lo estaréis imaginando.
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